lunes, 20 de mayo de 2013

... con Irune Simón Bratos, Bibliotecaria en los Bibliobuses de Valladolid.

Irune Simón Bratos
 Por cortesía de RecBib, que lo publicó en su Sección  "24 horas con..."

Mi nombre es Irune Simón Bratos tengo 32 años y resido en un pueblo de la provincia de Valladolid llamado La Seca. Soy Licenciada en Documentación por la Universidad de Salamanca. Acabé mis estudios muy jovencita, con 22 años y desde entonces he tenido la suerte de no dejar de trabajar. He disfrutado de varias becas de trabajo en prácticas, en una biblioteca escolar, en el centro de documentación del CARICD o en la delegación de Iberdrola en Castilla y León, además de otra beca de estudio de lengua alemana en la Universidad de Heidelberg. Durante un año he trabajado en una biblioteca municipal en Cigales (Valladolid), hasta que el 11 de noviembre de 2003 entré a formar parte de los bibliobuses de la Diputación de Valladolid. Actualmente compagino mi vida laboral y personal con el estudio de oposiciones, puesto que la plaza en la que llevo casi ocho años trabajando pertenece a otra persona que se puede incorporar en cualquier momento a su puesto y yo sigo esforzándome por encontrar mi sitio, aunque la verdad es que estoy hecha para el bibliobús, el privilegio de no estar encerrada entre cuatro paredes gran parte del día y la satisfacción del contacto cercano con la gente.
Mis días transcurren así:
6:00: Suena el despertador. Después de ducharse, peinarse y desayunar hay que preparar la mochila de la comida, para que la lleve mi hija a la guardería. Cuando llega a casa la persona que se encarga de llevarla a su “cole” yo me marcho y hasta entonces me ha tenido que dar tiempo a recoger alguna cosita en casa.
7:00: Más o menos a esta hora cojo mi coche (aquí lo de ir a trabajar en transporte público está complicado)
7:30 - 7:45: Entre este horario ficho la entrada al trabajo. Disponemos de media hora de flexibilidad por delante y por detrás de las 8 de la mañana, de tal manera que llegando antes te puedes ir ese tiempo antes y eso me viene muy bien para compaginar el trabajo con la hija y el estudio.
7:45: Llego a la biblioteca en cuyo patio están aparcados los autobuses. Hasta que viene mi compañero aprovecho para pasar por el Centro Coordinador y coger algunos libros nuevos, dependiendo de los usuarios que sé que voy a tener ese día, y me voy al autobús.
8:15: Solemos salir a esta hora, para que nos de tiempo a estar puntualmente en el primer lugar de parada. Durante el viaje aprovecho a leer los resúmenes de los libros nuevos que saco, ya que no se puede leer todo, por lo menos saber de lo que se trata y así además ubicar lo que corresponda en los centros de interés, que en mi bibliobús son tres para las novelas, histórica, intriga y romántica. Ahora mismo durante los viajes también me dedico a leer los cuentos que han presentado los niños que han querido participar en la X convocatoria del concurso del cuento ilustrado que organiza la Diputación de Valladolid.
9:00 - 9:45: Las horas de llegada al primer pueblo oscilan en este rango. Depende de la lejanía a la capital y de la hora de comienzo de la escuela. Cada día de la semana hago un número diferente de pueblos, entre 3 y 6 y las rutas se organizan en 9 días durante dos semanas, de lunes a viernes. El día que falta por contabilizar es de parada, un viernes cada quince día, que lo dedicamos a trabajo interno. El trabajo en los bibliobuses de la provincia de Valladolid se centra fundamentalmente en dar servicio de préstamos de libros, revistas y audiovisuales en los municipios en los que no hay biblioteca pública o la que hay no resulta suficiente. Si en la localidad hay escuela paramos allí y si no en la plaza del pueblo u otro lugar céntrico. El número de usuarios cada día es muy variable, pero nunca queda tiempo para el aburrimiento, siempre hay mucha tarea que hacer. La gente viene y quiere hablar de libros, quiere que le asesores en su próxima lectura o que le ayudes a buscar unas letras en punto de cruz para un cuadro que van a regalar o una pelicula para ver toda la familia juntos el fin de semana.
En el trato con la gente se va casi toda la mañana, preparando pequeños lotes de libros para que trabajen en el aula, haciendo carnets de nuevos socios, preparando las estadísticas del mes, cambiando las ubicaciones de los ejemplares que se van sacar a depósito, gestionando las reservas de los usuarios, reparando pequeños desperfectos de la colección, reordenando las estanterías, en fin, todas gran parte de las tareas de cualquier biblioteca estable.
14:15: Llegamos a la capital y dejamos aparcado el bibliobús hasta el día siguiente. Cojo mi coche y deprisita a casa que queda mucho día.
15:00: Llego a casa y como.
15:30: Me siento a estudiar hasta las 17:00 que mi hija se despierta de la siesta.
17:00: A partir de esta hora empieza la jornada infantil, merienda y prepararse para pasar la tarde. Unas tardes paseamos en bici, para hacer yo de paso un poco de deporte, otras vamos a clases de música y casi siempre al parque.
20:00: Volvemos a casa, preparamos cenas, baños, jugamos un rato y a la cama.
22:00: Cuando la niña se acuesta vuelvo al ordenador, acabo algún test que no me haya dado tiempo antes y reviso las alertas que llegan a mi correo sobre bibliobuses y el Facebook de Aclebim. Cuando acabo voy a tapar a mi hija y a lacama a leer unas páginas. La mayoría de los días mi marido me da un toque “que te quedas dormida y se te cae el libro en la cara”

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